Con el correr de los años darme
este gustito se me esta complicando mas de lo deseado. Debería obligarme a
volver al ruedo y no abandonar esta bella costumbre.
El ritual de meterse en la cama a
medio desvestir una tarde de un día nublado o lluvioso, es orgásmico. No limito
el placer al acto en sí. El combo completo incluye además quedarme dormida
viendo alguna película pochoclera en cable (la previa) y una vez que decido
finalmente abandonar los aposentos después del descanso, tomarme un buen mate
acompañado de alimentos con alto contenido de grasa (el clásico after nap).
Además, dormir hace bien a la
piel (¿?) dicen los que saben...
MI
Totalmente de acuerdo, sentir que cae la lluvia y uno metido debajo de las sabanas, es genial!
ResponderEliminarBesos, Germán.
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