jueves, 7 de junio de 2012

Once upon a Time


Una vez, después de haber terminado de rendir el primer parcial de Macroeconomía II con Heymann, me dijo: si aprobamos, salimos a comer juntos? Acepté sin dudarlo, y me aseguré inclusive de que cuando dijo aprobar no era necesariamente arriba de 7, el parcial había sido muy complicado y no me sentía tan confiada como para arriesgar LA salida por un desliz académico.
A los días (por suerte la corrección era rápida) recibimos la nota. Habíamos aprobado. Era hora de cumplir la promesa. Después de un intento fallido por razones físicas (el señor se había esguinzado y no podía manejar), establecimos lugar y fecha, y salimos juntos por primera vez.

Hace 7 años de ese día. Mucha agua corrió bajo el puente, momentos hermosos, y otros de mierda. Pasaron diferentes lugares, aventuras, trabajos, compañeros, amigos, casas y proyectos. No podría enumerar. Realmente fueron 7 años llenos de historia e historias.
Es extraño, a pesar de que parezca apresurado que “contemos” desde ese día,  por mucho que lo pensamos, no pudimos pensar en otra fecha para celebrar nuestro encuentro. Desde ese día sabíamos que queríamos estar juntos. Simplemente sin darnos cuenta nos metimos cada uno en la vida del otro y comenzamos a formar parte, compartimos y llegamos hasta acá.

La vida no es un lecho de rosas, las relaciones claramente no son perfectas y distan mucho de serlo. Esta relación no es la excepción a esa regla tampoco. Nadie tiene el secreto de la felicidad, ni esa receta mágica que asegura el amor eterno e incondicional. Son palabras, y a las palabras se las lleva el viento y las desgasta el tiempo. Yo prefiero elegir cada día, a cada paso. Lo elegí hace 7 años y cuando me despierto y lo veo acostado ocupando el lado derecho de mi cama, soy feliz y lo vuelvo a elegir.

MI