Con el correr de los posts estoy llegando a la conclusión de que El fin último de este blog no es ni más ni menos que restar un poco de peso a la terapia y escribir de manera terapéutica. Por las temáticas que abordo, es fácil notar que algunas solo me importan a mí y por ello es que tomo este ejercicio como un camino de sanación. A lo Claudio Maria Dominguez bloggero.
En el dia de la fecha, abordaré el tema de las Obsesiones. Al igual que la gran mayoría de las personas, tengo pequeñas obsesiones que si bien no llegan al extremo de un Adrian Monk son fáciles de reconocer y catalogar.
Para darme cuenta si eran o no obsesiones por definición, recurrí al mataburros y el diccionario de la Real Academia Española en su vigésima segunda edición reza:
Obsesión (Del lat. obsessĭo, -ōnis, asedio).
1. f. Perturbación anímica producida por una idea fija.
2. f. Idea que con tenaz persistencia asalta la mente.
Con la definición en la cabeza supe que claramente, estoy a punto de exponer obsesiones (cuantas veces usé la palabra, no? Bueno, no encuentro sinónimos apropiados). Ninguna de esta lista es patológica pero si cada uno hace un análisis introspectivo de las propias podrá darse cuenta de que consciente e inconscientemente modificamos acciones y actitudes en torno a ellas y que son ideas que asaltan nuestra mente más seguido de lo que quisiéramos (o necesitáramos)
• Mi atuendo se rige por el calendario y no según el clima. Considero un Pecado (directamente) de usar sandalias (o Botas de Caña Alta) en Abril o pantalón blanco en septiembre. Sufro cuando empiezan a aflorar los pantalones cortos y las telas veraniegas cuando en Agosto, de repente, la temperatura sube unos grados. Confieso que esto puede llevarme a enfrentar algunos chascos: como el sudor excesivo durante un almuerzo o un principio de congelamiento si me quedé después de hora en una reunión. Pero aun así, prefiero sufrir esas consecuencias.
• Volumen en nivel Par. No soy la única que tiene este “problemita”. A algunos les pasa con los impares. El verdadero problema se presenta cuando los canales tienen niveles distintos de volumen entonces el zapping se torna un poco complicado. Pero no me parece como para preocuparme.
• Sumar los números buscando que el resultado sea 9. Cuando era chica, recuerdo que era un ejercicio que hacia con el boleto de colectivo (la SUBE me complicó la existencia), ahora de grandulona los síntomas se agravaron y sumo cualquier cosa. Cuando leo las patentes de los autos, cuando me dan un teléfono, las 2 veces al año que compro un boleto de lotería (jamás adquiriría uno que no sume nueve). Una ventaja que trajo aparejada esta obsesión es la rapidez que adquirí para realizar cálculos matemáticos mentales… solo eso.
• No puedo dejar cosas destapadas en la heladera. Esta obsesión es heredada. Mi madre es una fundamentalista del Tupper y las bolsas Ziploc. La heladera esta perfectamente ordenada y catalogada, uno puede moverse allí dentro intuitivamente y encontrar lo que esta buscando. Yo fui formada en esa escuela. Me parece sacrílego dejar algún alimento sin un recipiente sellado que lo contenga. Para mí sino se produce una gran contaminación de olores en la heladera y eso es imperdonable.
• Hacer Listas. Cuando hay mas de una cosa por hacer, comprar o recordar, hay que hacer una Lista (leer el post mas referenciado de este Blog Siempre Lista!). Fíjense que hasta hasta necesité de listar mis obsesiones.
Creo que hay que desdramatizar. Siempre y cuando no lleguemos a un límite (como todo en la vida), estas pequeñas obsesiones tienen que ser motivos que nos distingan, nos hagan únicos. Puede que alguno que lea este post diga: ésta se olvido de alguna ... y sí, puede ser!
Uno tiene que aprender a reírse de uno mismo para poder encarar las cosas de otra manera. Estudiarse ayuda a reconocerse, a gustarse, a quererse. Ser un poquito obse no le hace mal a nadie.
MI


